Bibliotecas escolares: Ideas para llevarse bien con los cambios

Hoy tenemos usuarios nativos de la tecnología: Jóvenes y niños que nacieron a partir de finales de los 90 y que actualmente están más que acostumbrados a Google, Youtube, redes sociales, a la televisión y música por streamming, a sus teléfonos inteligentes con aplicaciones para dar rienda suelta a cualquier tipo de actividad y en fin, sumamente expuestos a la información, como nunca antes en la historia. Entonces, es por esta razón que la biblioteca escolar ya no puede ser solamente una facilitadora y contar con la información como su único recurso. En mi post sobre  ¿Emprendedores y milennials en una biblioteca? Sí es posible y ya es una realidad defiendo que las bibliotecas actuales deben ser laboratorios de conocimiento, donde el conocimiento no sólo se utilice sino que también se genere y se reutilice, y esto aplica muy especialmente a las bibliotecas escolares, donde tenemos el chance de establecer un primer contacto (o al menos temprano) con nuestros usuarios, para generar en ellos una cultura de uso adecuado de la biblioteca.

He notado que mucha gente (no estoy generalizando) de mi generación que vivimos ese trance de Encarta a Google por ejemplo, miran las bibliotecas como depósitos de libros y son bastante difíciles de atraer, porque esa es la percepción de la biblioteca con la que crecieron y que no les es muy útil en estos días donde tienen muchísimos recursos de información en línea y sin moverse de sus casas, ya que los mismos centros educativos han creado facilidades para que sus alumnos puedan acceder a recursos de manera remota, y si esto pasa con nosotros, a las nuevas generaciones simplemente no se les puede ofrecer únicamente acceso a la información, sino realmente laboratorios con información, equipo, espacios y recursos para vivir un aprendizaje constructivista, y más que prestar los servicios, el bibliotecólogo debe especializarse en el uso de nuevas tecnologías y acompañar el proceso de aprendizaje, además de trabajar de manera colaborativa con profesores. Sé de muchas bibliotecas con recursos, pero que no los explotan adecuadamente. He visto por ejemplo bibliotecas super dotadas de internet, pero que son sólo cybercafés para los estudiantes: Este es un ejemplo de prestar un servicio pero sin apoyar el proceso de aprendizaje, y de eso no se trata.

Otro punto a tomar en cuenta y que afecta muchísimo es la escasez de presupuesto, especialmente cuando queremos dotar de recursos tecnológicos. Sin embargo es aquí donde es de importancia una actitud proactiva del bibliotecólogo. Sé de colegas que se han dirigido a empresas grandes con causas sociales para conseguir donaciones para sus bibliotecas. Esto a veces no es muy conocido, pero al menos en Costa Rica, las empresas con proyectos de ayuda social reciben “un descuento” en el pago de sus impuestos, entonces es por esto que vale la pena tocar la puerta de las empresas locales e internacionales que nos rodean (ya que a ambas partes nos sirve), y siempre  tendremos la ventaja de que la causa se justifica sola: Es en  pro de la educación de las futuras generaciones. También está la opción de recurrir a las ayudas que brindan las organizaciones de bibliotecas como la ALA y la IFLA. Otro punto a destacar es que yo soy pro tecnología, pero una biblioteca escolar también se puede sacar adelante sin ella. A continuación brindo algunos ejemplos de actividades, talleres y espacios que se pueden organizar en una biblioteca escolar, para prestar mejores servicios a los usuarios más jóvenes:

Me encantan las iniciativas de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez en España, quienes están estudiando proyectos de préstamo de Ebooks, iniciativas para la socialización y compresión de la lectura en internet, campamentos de lectura y conversaciones con libreros. Me gustan porque convierten la lectura en una experiencia. Se me ocurre que para estas iniciativas nos podemos valer también de redes sociales para organizar grupos de discusión y para compartir información. Y ya que estamos hablando de  redes sociales, encontré interesante el uso que le están dando en la Biblioteca de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, donde implementaron las redes más utilizadas en la actualidad: Facebook, Youtube, Pinterest y Periscope para transmisiones en vivo de sus actividades, entre otras.

¿Qué tal un concurso de cuentos? Nos podemos ayudar con un sitio web como My StoryMaker, que es muy fácil de usar y permite crear cuentos en línea, animados y con bastantes personajes. Además de promover la creatividad y la lectura, estaríamos desarrollando destrezas tecnológicas en nuestros usuarios.

Otra idea es organizar un taller de ciencias básicas, lanzar preguntas e invitar a los estudiantes a votar en tiempo real y de manera anónima con sus smartphones, tal como lo hacen en el comodín del público en ¿Quién quiere ser millonario?. Esto es posible y el moderador puede controlar el despliegue de las preguntas y sus resultados con una herramienta que se llama DirectPoll, es gratis y fácil de usar, lo que si se necesita es contar con buen internet inalámbrico.

¡Rallys en la Biblioteca!, no hay nada mejor que aprender jugando y moviéndose y para esto no se necesita tecnología necesariamente. Nos podemos valer de mapas, pistas o guías en un espacio libre para guiar a los estudiantes por diferentes lugares en los que puedan encontrar algún dato o descifrar acertijos relacionados con algún tema académico. Esta es una actividad que bien se puede coordinar con los docentes de educación física y cualquier otra materia.

Creación de Quizzes para lanzar trivias por correo electrónico o durante un taller: No tienen que ser aburridas y se pueden hacer bastante interactivas con QZZR. Esta herramienta me gusta mucho porque permite incluir imágenes en las respuestas, arroja estadísticas y el quiz en sí se ve bastante moderno, además, muy importante ¡Es gratis!

Proyección de películas: Tal vez suene muy trillado y lo es, pero cuando lo hacemos en modalidad de foro puede resultar realmente enriquecedor: Sé de colegas que han presentado películas locales en sus bibliotecas y además se han contactado con los actores por ejemplo para llevarlos a la proyección, lo cual ha generado espacios de debate y conversatorios bastante interesantes.

Estas fueron algunas ideas de actividades básicas que se pueden ejecutar en una biblioteca escolar, hay muchísimas más y probablemente ustedes tengan muchísimo que aportar. Los invito a contar sus experiencias en los comentarios:)

 

 

 

 

 

 

 

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